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Aprende a negarte

Publicado por OptimismoCompartido en

Siempre aceptamos todo. Cuando alguien nos pide ayuda, significa que está en una situación crítica y tenemos que ayudarle. Porque no puede hacer frente a esta situación sin nosotros. Porque no tiene capacidades. Porque nos necesita. Porque somos imprescindibles. Eso es lo que piensan las personas que siempre aceptan a hacerlo todo. De esta manera, permiten que otros estén pidiendo ayuda cada vez más frecuentemente. Negar a alguien no significa que no nos preocupemos por otra persona. Solo significa que también nos cuidamos de nosotros mismos. Por eso todos deberían poder decir “no”, y quien no pueda decirlo debería aprenderlo.

Control

Nos acordamos a todo porque pensamos que no se puede sustituirnos. O porque intentamos complacer a alguien. O porque no sentimos obligados. O porque tememos que perdemos algo muy interesante. Independientemente de la razón porqué lo hacemos, el efecto es lo mismo. Alguien nos está controlando y gestionando nuestro tiempo. Cuando aceptamos hacer algo para alguien, esa persona nos dice que hagamos y decide cuánto tiempo nos robará.  Algunos tienden a seguir con el pensamiento “tú das una mano y te cogen el brazo entero” piden cada vez más. Y nuestro tiempo deja de ser nuestro sino es en posesión de otra gente.

Respeto

Algunos creen que negarse es considerado una falta del respeto a la persona que nos pide algo. Pensamos que esta persona cree que no puede contar con nosotros y dejará de apreciarnos. Para ganar el respeto tenemos que hacerlo todo lo que otros quieren que hagamos. Nada más lejos de la realidad. Sí, es cierto que a la gente le gusta cuando puede ceder a alguien el trabajo que no le apetece. Pero esto no es un determinante si alguien nos respeta o no. Puede ser una paradoja pero más frecuentemente alguien quien sabe como decir que no gana el respeto de la gente de su entorno. No me refiero aquí que desde ahora tenemos que negarnos siempre y a todos. Necesitamos aprender a manejar con equilibrio cosas de otra gente y las nuestras. Cuando aprendamos a negarnos a hacer algo que no es conveniente para nosotros, ganamos el respeto de esta persona por la razón que no aceptamos todo y de toda la gente. Es necesario saber que nuestros objetivos y nuestras obligaciones son muy importantes para nosotros como los son los suyos para otra gente.

Por otro lado, cuando negamos a hacer algo de forma asertiva respetamos a nosotros mismos también. Cuando tenemos una actitud pasiva, no tenemos el respeto a nosotros. Y cuando tenemos una actitud agresiva, cuando negamos sin pensar en los sentimientos de otra persona, podemos herirla y mostrar la falta del respeto. La persona asertiva cuando niega a hacer algo, no insulta a otra persona y cuando acepta a ayudar, lo hace con respeto a si misma y a sus valores. Es un trabajo muy difícil tanto rechazar como aceptar algo.

Pasos

¿Qué pasos tenemos que dar cuando alguien nos pide que hagamos algo?

  • Primero, hay que mostrar comprensión y apreciar el hecho de que alguien nos pide ayuda. La persona que quiere que hagamos algo para ella no debe sentirse rechazada. Tiene que saber que no podemos hacer una cosa y eso no significa que esa persona es rara o algo así.
  • Segundo, tenemos que estar explícitos, asertivos para que no haya dudas de tipo “Ahora te digo que no pero cuando me preguntes dos veces más te diré que sí”
  • Tercero, Si necesitamos podemos decir la razón por la cual no hacemos algo. Pero lo más importante aquí es “si necesitamos”. No tenemos ninguna obligación de decir nuestros motivos. Si el simple “no” es muy poco para nosotros, podemos decir que sentimos mucho (o no mucho) pero si no es algo necesario para nosotros, no tenemos que dar explicaciones.
  • Cuarto, no debemos explicarnos demasiado. Una frase muy larga puede llevar a la situación cuando nuestro interlocutor nos pide más para que nos cambiemos el “no” en “si”. Tenemos que estar concisos y directos pero no descarados.
  • Quinto, si sabemos como solucionar el problema sin nuestra ayuda, podemos decir la solución. Si sabemos quien puede ayudar, también podemos dirigir a esta persona. No es nada malo si no decimos la solución. De vez en cuando eso puede significar que la persona va a molestarnos cada 5 minutos. De esta manera va a robar nuestro tiempo pase lo que pase.
Negar amablemente

¿Qué debemos hacer para que el hecho de negar a alguien nos sea más fácil? ¿Para que no sea inconveniente? ¿Para qué no nos sentamos incómodos? Hay que:

  • Separar la decisión de la relación que tenemos con esa persona
  • Recordar que rechazar no significa solo decir “no”. El poder de esta palabra de vez en cuando significa que hacemos algo solo porque no queremos decir “NO”.
  • Fijar en la elección. No nos enfoquemos en la tarea que alguien quiere que hagamos sino en todas otras cosas que podemos hacer en este tiempo dado.
  • Entender que no toda la gente tiene que querernos. Debemos aspirar a la situación en la que todos nos respetan, eso es seguro. Decir que sí todo el tiempo no significa que todos van a apreciarnos pero cuando digamos que no en los casos necesarios, significa que todos van a respetarnos.
Maneras de decir que no
  1. Cállate

De vez en cuando, el silencio incómodo hace que nuestro interlocutor se arrepienta de pedir ayuda y resigna.

  1. No, pero…

Si es posible que lo hagamos pero mucho más tarde, podemos decir que lo haremos en un momento conveniente para nosotros. Frecuentemente, ese término no es adecuado para la otra persona, por lo que tiene que buscar a alguien para que le ayude.

  1. Comprobaré el calendario y te diré

Gracias a esto, tenemos tiempo para pensar y podemos dar la respuesta más tarde, preparándonos mentalmente para decir “no” y/o para dar algunas razones. Gracias a esto recuperamos el control.

  1. Sí, pero necesito tu ayuda en …

La otra persona tiene que entender una cosa, cuando la ayudamos, tenemos que renunciar a algo de nuestras obligaciones. Cuando la pidamos que nos ayude a tomar una decisión o hacer algo por nosotros, cada uno será feliz.

  1. El humor o la ironía

En esta situación, sin embargo, tenemos que estar seguros de que nuestro humor no será entendido como una broma, en la forma en que está oculto el “SÍ”. Mientras usando el sarcasmo, debemos tener en cuenta que podemos ser interpretados como hostiles a la otra persona.

Hay otras formas de decir que no y hay muchos libros y cursos sobre ese tema. Podéis buscar  algunos cursos más profundos sobre ese tema. Por ejemplo, puedo recomendaros el libro de Ola Budzyńska “Asertividad y autoconfianza“. En este libro vais a encontrar mucho más que solo las formas de la negación asertiva, pero el tema está muy bien presentado ahí. Personalmente, leí solo un fragmento disponible para todos, pero después de leerlo no tengo miedo de recomendar el resto del libro.

La regla de los 5 segundos

No digamos nada antes de pensarlo dos veces. Parece que esto es obvio, pero si lo pensamos más profundamente, no lo es. Esperar cinco segundos puede reducir significativamente la probabilidad de decir “SÍ” y aceptar a cumplir algunas obligaciones que luego nos arrepentiremos. Consideremos primero si el empeño propuesto es importante para nosotros o si nos acercará más al logro de nuestros objetivos. Tres respiraciones profundas, tragar saliva, un sorbo de agua, si lo tenemos a mano, es como  una actividad perfecta para pensar rápidamente sobre el asunto.

Consecuencia

Algunas personas que piden ayuda tienden a pedir más y más. La capacidad de estar consecuente es tan importante como la capacidad de decir “no”. Es muy importante repetir nuestra respuesta con calma, respondiendo cortésmente a los argumentos de otra persona, sin desviarnos del tema, y mucho menos meternos en una discusión. Hablamos con calma hasta que estemos seguros de que la persona ha entendido nuestro “no”. A veces tengo la impresión de que las personas que piden ayuda no entienden la palabra “no” o no la oyen en absoluto. Por eso tenemos que estar expresivos (pero no zafios) para que no haya ambigüedades.

 

Si algo no es un “¡Por supuesto!” entonces es un “no”.

(Derek Sivers)

 

Expresión corporal

Se dice que 93% del mensaje que queremos expresar es el tono de voz y la expresión corporal y solo 7% es la comunicación verbal. Hay también teorías que refutan esta afirmación. A pesar de esto, es verdad que la manera en la que hablamos influye mucho nuestra comunicación con otros. Lo mismo ocurre cuando queremos decir que no. Cuando nos negamos y estamos muy nerviosos y perplejos. Se puede ver nuestro estrés. Podemos estar seguros que la persona que nos pida algo va a ver que nuestras palabras no están apoyadas por nuestra expresión corporal. De esta manera van a saber que hay que preguntar una vez más y vamos a decir que sí. Para no enviar señales contradictorias durante la negación debemos:

  • Mirar a los ojos a nuestro interlocutor, sin aperto ni confusión
  • Hablar con la voz firme, sin titubeos
  • No tapar la boca con las manos
  • Apuntar con el dedo a nuestro interlocutor con una actitud agresiva para que la persona no pensara que estamos atacándola
¿Así que como debemos comportar?
  • Estar relajados con una actitud serena
  • Hablar firmemente sin tartamudeos
  • Mirar con calma, sin agresividad ni lástima
  • Mantener una postura erguida pero no forzada
¿Cuándo decir que sí?

Es cierto que no tenemos que negarnos todo el tiempo. Hay que tomar en cuenta que en algunas situaciones es mejor para nosotros hacer algo y en otra decir “sí” puede perjudicarnos. ¿Cuándo podemos o debemos decir “sí”?

  • Esto es alineado con nuestro propósito y nuestra misión
  • Tenemos tiempo y queremos y podemos ayudar
  • Esta tarea nos facilite hacer otra, más importante para nosotros
  • La actividad nos da placer, satisfacción o lo hacemos por divertimento
  • “El coste de oportunidad” es tan bajo que merece la pena hacerlo
Posibilidades

Tenemos que recordar que decir “sí” a todo puede causar daños a nuestra vida. Cuando consentimos a algo, en realidad decimos “no” a otra cosa. Alguien nos ofrece alguna tarea que nos hace crecer pero no puede pagarnos. Nos consentimos y cuando lo hacemos otra persona nos pide ayuda en una tarea igualmente interesante y puede pagarnos. Y en este caso decimos “no” porque ya estamos ocupados. ¿Si a lo que decimos “sí” tiene tanta valor de verdad para hacerlo? ¿No es posible que de esta manera perdemos alguna oportunidad?

Debemos saber cuando es mejor decir que no. De este modo vamos a tener tiempo y fuerzas para hacer algo muy interesante con más oportunidades y que va a cambiar nuestro destino. Cuando decimos “si” y en realidad sentimos que debemos decir que no pero no queremos meternos en un conflicto lo que hacemos de verdad es hacernos daño porque las reales oportunidades nos escapan. Incluso en algunos casos no sabemos que tenemos oportunidades porque estamos tan ocupados que no lo vemos.

 

Cada momento cuando decimos “si” cuando queremos decir “no” significa que alguien maneja nuestra vida. Cuando decimos “no” porque eso es lo que queremos, nos acerca a nuestro destino deseado y de esta manera ganamos el respeto. Estar obediente y hacerlo todo lo que otros nos pidan causa que otra gente nos explota y nos piden ayuda siempre. De esta manera otros pueden acercarse a sus objetivos y nosotros permanecemos en este mismo lugar de nuestro desarrollo. Así que debemos reflexionar: Si queremos de verdad que alguien maneja nuestro tiempo o preferimos tener influencia a nuestra vida.

K.

P.D Aquí podéis descargar el vocabulario y los que están suscritos al boletín pueden descargar el vocabulario adicional y los ejercicios.


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